
Calamarcitos salteados con alcachofas: la magia de lo simple
Hay días en los que el cuerpo no te pide meterte en grandes complicaciones en la cocina, sino todo lo contrario: volver a lo de siempre, a los sabores que reconfortan pero sin pasarte media tarde pegada a los fogones. Esta receta es, para mí, el ejemplo perfecto de eso. Un salteado rápido, sin rodeos, donde la clave es dejar que el producto brille de verdad.No es un guiso de los que necesitan horas de chup-chup (a veces no tenemos ese tiempo, y no pasa nada). Esto es cocina de sartenazo, de fuego vivo y de respetar al máximo lo que traemos del mercado. Combinamos la textura de unos buenos calamarcitos de playa con el toque tierno de las alcachofas y lo rematamos todo con una picada de toda la vida que, al echarle un chorrito de agua al final, recoge todos los jugos tostados de la sartén y hace que todo ligue de maravilla.Es un plato limpio, rápido y con ese punto elegante que te alegra cualquier comida de la semana. Así que, saca la sartén más bonita que tengas, que nos ponemos a cocinar juntos.
Ingredientes
- 800 g calamarcitos limpios
- 6 alcachofas frescas
- 1/2 limón
- 2 cebollas de Figueras o morada
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal y pimienta
Para la picada:
- 50 g almendras tostadas sin sal
- 2 dientes de ajo
- 4 ramitas de perejil fresco (solo las hojas)
- Agua para ligar la picada
Instrucciones
- Empezamos preparando un bol con agua fría y el zumo de un limón. Pelamos las alcachofas retirando las hojas exteriores más duras hasta llegar al corazón tierno, cortamos las puntas y las partimos en cuartos, sumergiéndolas de inmediato en el agua con limón para que no se oxiden.Ponemos una olla con agua y sal a hervir. Cuando rompa a hervir, añadimos los corazones de alcachofa y los cocemos durante unos 10 o 15 minutos para que se ablanden un poco. Los retiramos y los escurrimos bien.
- Cortamos las dos cebollas en juliana fina. En la cazuela o sartén amplia con un buen chorro de aceite de oliva, las salteamos a fuego medio-bajo dejando que se vayan caramelizando despacio con sus propios azúcares. Una vez listas, las retiramos y las reservamos.
- En esa misma sartén, subimos un punto el fuego y añadimos los corazones de alcachofa cocidos. Añadimos un toque de pimienta negra y los marcamos bien por todos los lados hasta que cojan un color dorado precioso. Los retiramos y reservamos junto a la cebolla.
- Asegurándonos de que la sartén está bien caliente y con un hilo más de aceite si es necesario, añadimos los calamarcitos (es preferible hacerlo en dos tandas para que se salteen a fuego vivo y no se cuezan). Cuando estén bien salteados y cojan color, devolvemos a la cazuela la cebolla caramelizada y los corazones de alcachofa.
- Mientras se integran los sabores a fuego vivo, preparamos la picada en el mortero machacando los dientes de ajo, las almendras tostadas y las hojas de perejil fresco hasta obtener una pasta. Añadimos un chorrito de agua al mortero para desleír la picada y la vertemos directamente en la sartén.Dejamos que la picada líquida hierva con fuerza durante un minuto; esto hará que se desglase todo el fondo de la sartén, despegando los jugos concentrados que se han ido quedando pegados en cada paso. Removemos en vaivén para que la salsa ligue y envuelva el salteado de forma elegante. Apagamos el fuego y servimos de inmediato.

Notas
El consejo Soulfood 🤎
- 🦑 El protagonista: Para esta receta he usado calamarcitos de playa pequeños porque quedan increíblemente tiernos con un salteado rápido, pero se adapta perfectamente a lo que encuentres en el mercado. Puedes prepararla con calamares de tamaño superior (cortados en anillas o dados) o incluso con una buena sepia troceada. Si usas sepia, dale un par de minutos más de sartén para que quede en su punto perfecto.
- ⏱️ Cocina de sartenazo: Al ser un salteado, la clave absoluta es que la cazuela esté muy caliente. Queremos dorar, no cocer. Si echas todo el producto de golpe, bajará la temperatura y supará agua. ¡Paciencia y hazlo por tandas!
- 🥖 El ritual: Aunque no sea un guiso de larga cocción, el desglasado final con la picada crea una salsita corta, brillante y concentrada que se agarra al producto. No te olvides de poner un buen pan artesano en la mesa; lo vas a necesitar. 🌿
Cuidar nuestras raíces a través del fuego
Si te apasiona la cocina con
origen e historia 🌿
Esta receta es solo un pedacito de lo que significa para mí cocinar con alma. He creado un recetario digital para que tú también puedas rescatar esos sabores que cuentan una historia, sin prisas y con todo el respeto a nuestra herencia.
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