Ponemos el aceite a calentar en nuestra cazuela. Cuando esté bien caliente, añadimos la carne previamente salpimentada. La sellamos bien por todos lados para que quede doradita; este paso es vital para que no pierda sus jugos durante la cocción.
Una vez dorada la carne, añadimos los dientes de ajo picados, la cebolla y la zanahoria (puedes ponerla picada o entera, según te guste más encontrarla). Lo rehogamos todo junto durante 5 minutos y, a continuación, incorporamos el tomate rallado.
Cocinamos por 5 minutos más a fuego medio-bajo. Añadimos la media cucharadita de pimentón dulce, removemos rápido para que no se queme y cubrimos con agua caliente hasta que todo quede bien tapado. Añadimos la hoja de laurel.
Cuando rompa a hervir, bajamos el fuego. Ahora toca cocinar muy lentamente, con mucho cariño... Rectificamos de sal y dejamos que la carne se vaya ablandando durante unos 60 minutos ⏱️.
Pasado ese tiempo, añadimos las patatas "chasqueadas" (para que suelten el almidón y espesen la salsa) y las judías verdes cortadas longitudinalmente. Si vemos que el caldo ha reducido mucho, podemos añadir un poco más de agua caliente.
Lo dejamos cocinar todo junto por 30 minutos más. En este tiempo, la patata se pondrá tierna y todos los sabores se abrazarán. ¡Y ya lo tenemos listo!