Pelamos, lavamos y troceamos las patatas. Las hervimos en abundante agua con sal hasta que estén tiernas (prueba pinchándolas con un cuchillo: deben deslizarse fácilmente).
Escurrimos muy bien y, mientras aún están calientes, las pasamos por el pasapurés.
Añadimos la mantequilla y vamos incorporando la leche poco a poco hasta obtener un puré cremoso pero firme. Salpimentamos al gusto.
Cocemos los huevos (10-12 minutos). Los enfriamos, pelamos y reservamos.
Dividimos el puré en dos partes iguales. Una parte la reservamos en la nevera para que coja cuerpo.
La otra parte la mezclamos con el atún (¡muy bien escurrido!), el tomate picado, el pimiento rojo, las aceitunas a trocitos y el huevo duro rallado. Mezclamos bien hasta que todo esté integrado y rectificamos de sal si hace falta.
En el plato donde vayamos a servir, formamos nuestro pastel: ponemos una capa del puré que teníamos reservado, encima colocamos todo el relleno, y terminamos cubriendo con otra capa de puré de patata liso.
Con una espátula o cuchillo, pintamos todo el exterior con una capa fina de mayonesa.
Decoramos la superficie con el huevo duro rallado muy fino y tiras de pimiento rojo para dar color.
Aunque ya se podría comer, te recomiendo dejarlo reposar en la nevera al menos 1 o 2 horas antes de servir.¿Por qué? Al enfriarse, el puré gana firmeza y los sabores del relleno se integran a la perfección. Es el toque de chef para que, al cortarlo, las porciones queden impecables y se vea espectacular en el plato. ❄️✨