Empezamos preparando la col. Retiramos el tronco y separamos las flores del romanesco. Ponemos agua a calentar con una pizca de sal y, cuando rompa a hervir, añadimos la col. Cocemos durante unos 12 minutos, colamos y reservamos.
Cocemos los fusilli siguiendo las indicaciones del paquete para que queden al dente. Colamos y reservamos.
Ponemos agua a calentar con sal y unas gotas de vinagre (esto es clave para que la clara no se disperse). Es fundamental que los huevos sean muy frescos. Justo antes de que el agua hierva, hacemos un remolino con una cuchara y vertemos el huevo (mejor si lo has puesto antes en una taza). Cocinamos entre 2 y 3 minutos.
Calentamos una sartén amplia y añadimos la sobrasada desmenuzada junto con el romanesco. Salteamos para que la col se impregne bien de toda la esencia de la sobrasada.
Incorporamos la pasta a la sartén. Salteamos todo junto un par de minutos para que los sabores se mezclen, salpimentamos al gusto y retiramos del fuego.
Emplatamos la pasta, coronamos con el huevo escalfado y esparcimos la menta fresca recién picada. ¡El contraste de la sobrasada caliente con la frescura de la menta es de otro planeta!