Precalentamos el horno a 180°C. Envolvemos las berenjenas individualmente en papel de plata (esto hará que se cocinen en su propio jugo y queden súper melosas). Las horneamos durante 45-50 minutos.Si tienes la suerte de tener fuego de leña o cocina de gas, puedes quemar la piel directamente un par de minutos antes de envolverlas para conseguir ese aroma ahumado irresistible. Retiramos del horno y dejamos que atemperen dentro del papel de plata; el propio vapor ayudará a que la piel se desprenda sola. Una vez manejables, las pelamos con cuidado y troceamos la carne.
En el vaso de la batidora, añadimos las berenjenas, el diente de ajo (si no te gusta muy fuerte, ponle solo medio), el tahini, el zumo de limón y un buen chorro de aceite de oliva virgen extra. Salpimentamos al gusto y, si quieres el toque auténtico de Oriente Medio, añade una pizca de comino.
Trituramos bien hasta obtener una crema fina y sedosa.Si ves que queda muy espesa, añade un chorrito de agua fría o un poco más de aceite mientras bates para emulsionar. Servimos en un bol plano, haciendo un pequeño surco con la cuchara. Decoramos con semillas de sésamo, una lluvia de pimentón rojo (dulce o picante, según te apetezca) y un último hilo de aceite de oliva.
Acompañamos con pan de pita recién horneado o unas tostadas crujientes. ¡Es el momento de dipear y disfrutar!