Ponemos la leche a calentar a fuego medio. Debe alcanzar los 90°C. Un truco visual: sabrás que está lista cuando veas que empieza a burbujear suavemente por los bordes de la cazuela. En ese momento, la retiramos del fuego.
Veremos que alcanza la temperatura deseada cuando empieza a burbujear por los costados.
Añadimos el zumo de limón
También la sal
Removemos un poco con cuidado. Ahora toca tener paciencia. Dejamos reposar la mezcla durante una hora. Verás cómo el suero se separa completamente del queso.
Pasada la hora podemos observar como ya tenemos nuestro Mató listo para colar.
Preparamos un recipiente hondo con un colador encima y lo cubrimos con un trapo de algodón limpio (o una malla fina).
Vertemos la mezcla y dejamos que el suero caiga. El tiempo de escurrido es a tu gusto: si lo quieres más jugoso, déjalo poco tiempo; si lo prefieres más seco y compacto, déjalo escurrir más rato.
¡Ya lo tenemos! Guárdalo en un recipiente hermético en la nevera y consúmelo en los próximos 5 días.
Para servirlo al estilo clásico, riégalo con un buen chorro de miel y unas nueces. Disfrutamos :)