Salpimentamos las carrilleras por ambos lados. Ponemos una cazuela al fuego con un buen chorro de aceite de oliva virgen extra y, cuando esté bien caliente, marcamos las carrilleras a fuego fuerte hasta que queden doradas por fuera. Este paso es importante para sellar la carne y potenciar todo su sabor. Una vez doradas, las retiramos y reservamos.
En la misma cazuela, añadimos los dos dientes de ajo pelados y enteros, el puerro (solo la parte blanca) cortado en trozos, la zanahoria en rodajas y la cebolla picada. No hace falta picar las verduras demasiado pequeñas, ya que más adelante trituraremos la salsa. Sofreímos a fuego medio durante unos minutos, hasta que las verduras comiencen a pocharse.
Incorporamos la cucharadita de tomate concentrado y removemos para integrarlo bien con las verduras. Volvemos a introducir las carrilleras en la cazuela, añadimos las hojitas de romero y vertemos el vino tinto. Dejamos reducir durante unos 3-4 minutos para que se evapore el alcohol y se concentren los sabores.
A continuación, cubrimos las carrilleras con agua, salpimentamos al gusto y tapamos la cazuela. Dejamos cocinar a fuego medio-bajo durante aproximadamente una hora, comprobando de vez en cuando la cocción y el nivel de líquido. El tiempo puede variar según el tamaño de las carrilleras, así que lo más importante es comprobar que la carne esté muy tierna y melosa. Al terminar, tendremos una salsa concentrada y llena de sabor.
Retiramos las carrilleras de la cazuela y reservamos. Pasamos todas las verduras y el jugo de la cocción al vaso de la batidora y trituramos hasta conseguir una salsa fina y cremosa.
Desmenuzamos las carrilleras con ayuda de un cuchillo y un tenedor, procurando que la carne conserve su textura y no quede triturada. La pasamos a un recipiente y vamos incorporando poco a poco la salsa que hemos triturado, mezclando hasta conseguir un relleno jugoso y meloso. No es necesario añadir toda la salsa; lo mejor es incorporarla gradualmente hasta encontrar el punto de jugosidad deseado.
Precalentamos el horno a 200 °C. Extendemos las obleas para empanadillas sobre la superficie de trabajo y colocamos una cucharada del relleno de carrilleras en el centro de cada una. Doblamos las obleas por la mitad, retiramos el aire del interior y sellamos bien los bordes con ayuda de un tenedor para evitar que se abran durante el horneado.
Colocamos las empanadillas en una bandeja de horno, las pintamos con huevo batido y horneamos durante unos 15-18 minutos a 200 °C, o hasta que estén bien doradas.
Retiramos del horno y dejamos reposar unos minutos antes de servir. El resultado son unas empanadillas de carrilleras de cerdo irresistibles, con una masa dorada y crujiente y un relleno de carne tierna, melosa y lleno de sabor. ¡Una auténtica delicia!