Antes que nada, empezamos preparando nuestros ingredientes.Picamos la cebolla, el pimiento rojo y el verde en trocitos muy pequeños (brunoise). Pelamos y rallamos los tomates y picamos los ajos. Troceamos la sepia y los calamares en trozos de bocado. Reservamos la melsa (la bolsita marrón de la sepia) , ya que es el tesoro de esta receta.
Empezamos calentando un buen chorro de AOVE en la paella. Marcamos las gambas y las cigalas solo para que suelten su esencia en el aceite. En cuanto cambien de color, las retiramos y reservamos.
En ese mismo aceite, añadimos el calamar y la sepia troceados. Cuando empiecen a estar dorados, incorporamos el ajo picadito. Una vez esté todo bien integrado y aromático, lo retiramos para dejar espacio al sofrito.
Bajamos el fuego y añadimos la cebolla y los pimientos picados muy finos. Cocinamos a fuego lento, dejando que la verdura se caramelice sin prisas. Este es el secreto de una buena base para cualquier arroz.
Cuando el sofrito haya reducido, añadimos el tomate rallado y la melsa de la sepia (esto le dará un color y un sabor profundo increíble).
Reincorporamos la sepia y el calamar al sofrito. Añadimos el azafrán, el pimentón, salpimentamos y dejamos que todo se cocine junto 15 minutos más para que los sabores se fusionen.
Mientras calentamos el fumet, añadimos el arroz a la paella. Lo removemos un par de minutos para "tostarlo" ligeramente; esto ayuda a que el grano quede suelto.
Vertemos el fumet caliente sobre el arroz. Probamos de sal y dejamos cocinar. Recuerda: no uses utensilios para remover. Si necesitas asentarlo, zarandea la paella con suavidad desde las asas.
Cuando falten unos 8 minutos, colocamos con mimo los mejillones, las almejas, las gambas y las cigalas por encima.
Tras 15-18 minutos de cocción (según el punto del arroz), apagamos el fuego. Tapamos con un paño limpio y dejamos reposar 5 minutos. Este paso es vital para que el grano termine de absorber el caldo restante y los sabores se asienten.
A disfrutar!