Comenzamos calentando un buen chorro de aceite en nuestra cazuela. Salpimentamos la costilla ibérica y la doramos con paciencia; buscamos ese tono tostado que dejará su esencia en el fondo de la olla.
Una vez dorada, incorporamos el ajo picado, la cebolla y los dos tipos de pimientos. Aquí empieza el verdadero secreto: 20 minutos a fuego muy lento. Queremos que la verdura se rinda y se vuelva dulce antes de añadir el tomate rallado.
Añadimos el tomate y dejamos que se cocine hasta que el sofrito esté bien reducido y caramelizado. Rectificamos de sal y damos el toque aromático con el pimentón y las hierbas provenzales. 5 minutos más de fuego lento para que todos los sabores se abracen.
Vertemos el agua y subimos la temperatura. Cuando rompa a hervir, añadimos los espárragos trigueros troceados. Bajamos el fuego y dejamos que el caldo se impregne de la esencia de la costilla y la verdura durante 20 minutos. Es el momento de probar y ajustar el punto de sal.
Incorporamos el arroz, repartiéndolo bien. A los 12 minutos, añadimos las judías del 'Ganxet'.
Mientras el arroz termina de hacerse, preparamos una picada tradicional de ajo y perejil fresco. La añadimos a la cazuela, la movemos con un vaivén suave para que se integre sin romper el grano, y apagamos el fuego tras un par de minutos.
Para terminar, colocamos con delicadeza las alcachofas confitadas cortadas en cuartos sobre el arroz. Dejamos reposar 5 minutos tapado; este descanso es vital para que el grano termine de absorber los aromas. Servimos y disfrutamos.