Extiende la lámina de hojaldre frío sobre su propio papel o sobre la mesa de trabajo. Esparce una capa generosa de azúcar por toda la superficie de la masa.
Pasa el rodillo suavemente por encima; no queremos estirar la masa, solo presionar lo justo para que el azúcar se quede bien pegado al hojaldre.
Visualiza la línea central de tu hojaldre. Coge el lateral derecho y dóblalo hacia el centro, como muestro en la imagen.
Hacemos exactamente lo mismo con el lateral izquierdo. de manera que ambos bordes se toquen en la línea media.
Repartimos de nuevo azúcar por toda la masa y pasamos el rodillo suavemente hasta que quede integrado en el hojaldre.
Ahora tenemos un rectángulo más estrecho con dos solapas. Volvemos a repetir la operación: coge el borde izquierdo y llévalo de nuevo al centro
Repite con el borde derecho.
Volvemos a poner azúcar y a pasar el rodillo.
Ya casi lo tenemos. Con una mano, dobla una de las mitades sobre la otra, como si estuvieras cerrando un libro. Presiona ligeramente con las dos manos por toda la superficie para que todas las capas queden compactas y el rulo sea uniforme.
Con un cuchillo afilado (y de hoja lisa, no de sierra), corta rodajas de aproximadamente 1 cm o 1,5 cm de grosor. Al cortarlas, ya verás la forma interior del plegado que dará lugar a la palmerita.
Este es el momento de The Soulfooding. Antes de hornearlas, coge cada pieza individualmente. Como veis en la foto, separamos ligeramente las "puntas" superiores y las abrimos un poquito con los dedos. Esto asegura que, al crecer en el horno, las capas se abran como un abanico y la forma de corazón sea perfecta y definida.
Coloca las rodajas en la bandeja del horno sobre papel vegetal, como ves en la foto. ¡Es muy importante dejar bastante espacio entre ellas porque crecen mucho!Hornea a 200°C durante 10-12 minutos. Cuando estén doradas por un lado, dales la vuelta con cuidado y hornea 2-3 minutos más para que se caramelicen por el otro. ¡El aroma será tu recompensa! Ya las tenemos listas para disfrutar! 🥨🤎✨