Antes de empezar con la crema, preparamos las verduras para que estén bien frescas:Lavar: Lava muy bien el pepino, las zanahorias y el pimiento bajo el chorro de agua fría.Pelar: Pela las zanahorias. Al pepino puedes dejarle tiras de piel (pelándolo a intervalos) para que quede más vistoso y digestivo.Cortar: Retira las semillas del pimiento. Corta todas las hortalizas en bastoncitos de unos 5-6 cm de largo (tamaño dedo). Mantén las verduras en un bol con agua fría o en la nevera hasta el momento de servir para que estén súper crujientes. Empieza batiendo el tahini con el zumo de limón y el ajo. Verás que se vuelve una crema blanquecina; esto asegura que no queden grumos de pasta de sésamo.
Añade los garbanzos, la sal, el comino y parte del agua (o el agua de cocción). Empieza con unos 60ml para que las cuchillas de la batidora puedan girar con facilidad desde el principio.
Bate a máxima potencia hasta conseguir una crema fina. Si ves que está demasiado espesa o a tu batidora le cuesta avanzar, añade el resto del agua poco a poco hasta que tenga la consistencia que te guste.
Sirve en un bol, crea unos surcos con la cuchara y vierte un hilo generoso de AOVE. Espolvorea el pimentón justo encima del aceite para que se hidrate, resalte su color y no quede seco al paladar.
Recuerda que la clave está en el equilibrio. No tengas miedo de probar y ajustar el limón o el comino según tu gusto personal. Al final, la cocina Soulfood se trata de que el plato sepa a ti.