Antes de encender el fuego, dedicamos tiempo a preparar los ingredientes. Picamos la cebolla, el pimiento verde y el rojo en brunoise (cuadraditos pequeños), cortamos el puerro en rodajas muy finas y rallamos los tomates. Tenerlo todo listo hará que cocinar sea un placer y no un caos.
Ponemos abundante aceite en la cazuela. Marcamos las gambas apenas un minuto para que suelten su esencia y las retiramos.
Salpimentamos y enharinamos la merluza. La marcamos por ambos lados y reservamos.
Hacemos lo mismo con el rape.
También con los calamares.
En el mismo aceite (que ahora es puro sabor), doramos el ajo picado. Añadimos la cebolla, el pimiento y el puerro. Cocinamos a fuego suave, con paciencia, hasta que esté tierno y transparente.
Añadimos el tomate rallado y el pimentón dulce. Es un momento clave: remueve rápido para que el pimentón no se queme. Cocinamos todo junto unos 15 minutos hasta que el tomate reduzca y el color sea intenso.
Vertemos el medio vaso de vino blanco. Subimos un poco el fuego para dejar que el alcohol se evapore y los sabores se fundan. Cocinamos unos 15 minutos más hasta que veamos que la mezcla está bien reducida.
Añadimos el litro de fumet de pescado. Hervimos todo durante 15 minutos. Este paso es fundamental para que el caldo coja toda la potencia del sofrito.
Pasamos toda la salsa a un recipiente y la trituramos. ¡Este es el truco para que la zarzuela quede fina y elegante! Rectificamos de sal. Volvemos a verter esta crema sedosa en la cazuela.
Cuando la salsa rompa a hervir, añadimos las patatas cortadas en rodajas finas (para que se cocinen rápido). Pasados 15 minutos, añadimos el rape y los calamares.
Añadimos los calamares.
Añadimos la merluza.
Mientras el guiso hierve a fuego suave, preparamos la picada y le añadimos dos cucharadas de la salsa para acabar de ligarla y que quede bien emulsionada.
Cuando falten unos 5 minutos para que el pescado esté listo, vierte la picada diluida por toda la superficie de la cazuela. Mueve la cazuela con un ligero vaivén (¡sin usar cucharas para no romper el pescado!) para que la salsa se ligue y se vuelva brillante.
Añade en este momento las gambas, los mejillones y las almejas que teníamos reservados. Cocina todo el conjunto durante esos 5 minutos finales.
Apaga el fuego, tapa la cazuela y déjala reposar 15 minutos. No tengas prisa por servir. Este tiempo es donde ocurre la magia: el pescado termina de cocinarse con el calor residual, el caldo se asienta, las almejas terminan de abrirse y los sabores se fusionan. Es la diferencia entre un plato casero y un auténtico festín marinero.