Pela la calabaza, retira las semillas y las fibras del interior y corta la pulpa en dados pequeños. Pela también la cebolla y pícala finamente.
Calienta un chorrito de aceite de oliva virgen extra en una sartén o cazuela. Añade la cebolla y póchala a fuego medio hasta que esté tierna y transparente. Incorpora la calabaza troceada, salpimienta al gusto y cocina durante unos minutos. Si es necesario, añade un poquito de agua para facilitar la cocción. Deja que la calabaza se ablande por completo.
Cuando la calabaza esté tierna, incorpora la nata para cocinar, una pizca de nuez moscada y pimienta negra. Tritura hasta conseguir una salsa fina, homogénea y cremosa. Prueba y rectifica de sal si es necesario.
Pon abundante agua con sal en una olla y, cuando rompa a hervir, añade los pappardelle. Cuécelos siguiendo las indicaciones del fabricante hasta que estén al dente. Antes de escurrirlos, reserva un poco del agua de cocción para ligar la salsa.
Pasa los pappardelle escurridos a una sartén amplia e incorpora la salsa cremosa de calabaza. Añade poco a poco un chorrito del agua de cocción reservada mientras mezclas suavemente, hasta que la salsa quede bien ligada y envuelva todas las cintas de pasta.
Incorpora la mozzarella rallada y mezcla a fuego suave hasta que se funda y se integre con la salsa. Si queda demasiado espesa, añade un poquito más de agua de cocción. Retira la sartén del fuego y añade unas hojas de tomillo fresco, mezclando suavemente para repartir su aroma por toda la pasta. Si quieres presentar los pappardelle de una forma especial, puedes preparar una calabaza para utilizarla como recipiente decorativo. Corta la parte superior para crear una abertura y retira las semillas y las fibras con ayuda de una cuchara, dejando espacio suficiente para colocar la pasta. Ten en cuenta que parte de la pulpa quedará adherida a las paredes y que quizá no puedas aprovecharla para preparar la salsa; por eso, es preferible utilizar otra calabaza para cocinar.
Sirve los pappardelle recién hechos. Puedes presentarlos dentro de la calabaza si es apta para uso alimentario o, en caso contrario, en un plato colocado junto a ella. Termina con queso Grana Padano rallado, un toque de pimienta negra y, si te gusta, unas hojas de tomillo fresco.