Si compras el bacalao en salazón
Tradicionalmente la esqueixada se preparaba con bacalao en salazón. Para desalarlo, colócalo en un recipiente con agua fría dentro de la nevera durante 24-48 horas, cambiando el agua cada 8 horas aproximadamente.Hoy en día también puedes encontrar bacalao ya desalado, una opción muy práctica que permite disfrutar de esta receta en pocos minutos. Lava los tomates, pélalos y córtalos en dados pequeños. Colócalos en una fuente o plato amplio donde servirás la esqueixada. Si los tomates están bien maduros, soltarán parte de su jugo y aportarán mucho sabor al conjunto.
Limpia la cebolla tierna y pícala finamente. Incorpórala sobre el tomate y mezcla ligeramente para que los sabores comiencen a integrarse.
Prepara el bacalao: si está en trozos grandes, desmenúzalo con las manos en lascas irregulares. No es necesario que queden todas iguales; precisamente esa textura forma parte de la esencia de la esqueixada tradicional.Reparte el bacalao sobre la base de tomate y cebolla. Tradicionalmente se preparaba así, desgarrando el pescado con los dedos en lugar de cortarlo con cuchillo. De hecho, su nombre proviene del verbo catalán esqueixar, que significa rasgar o desmenuzar. Incorpora las aceitunas negras repartidas por toda la ensalada.
Riega generosamente con aceite de oliva virgen extra y mezcla con suavidad para no romper demasiado el tomate ni el bacalao.
Prueba la ensalada antes de añadir sal. Dependiendo del punto de desalado del bacalao, puede que no sea necesaria. Añade una pizca de pimienta negra recién molida al gusto.
Aunque puede servirse inmediatamente, dejarla reposar entre 10 y 15 minutos permite que los sabores se integren mejor y que el tomate se mezcle con el aceite creando un aliño natural delicioso.
Sirve la esqueixada bien fresca y acompáñala con un buen pan para disfrutar de todos los jugos del tomate, el bacalao y el aceite de oliva.